Las mejores croquetas del mundo -y la mejor empanada que he probado- las hacía Angelina (la mamá de Antonio -mi costi-). De carne y jamón. ¡Cuántas veces las comimos de picnic en la playa de San Jorge!
Dicho esto, me apetecía probar esta original receta (las de rocquefort también me han encantado). Quedan de color naranja (puestos a colores, las que llevan piquillos triturados quedan muy divertidas: rojas!). Claro que a mi me encanta la zanahoria de todas las maneras (ya la comía cruda de bien pequeña).
Siempre uso las proporciones de bechamel de Echanove: la misma cantidad de harina que de aceite y una proporción de harina de 100 a 200 gr. por litro de leche dependiendo del uso que vayamos a dar a la bechamel (salsa o croquetas). José Andrés dice que la proporción de ingrediente por litro de leche debiera ser de 1:2, pero a mí me gustan las croquetas con mucho ingrediente.
Preparación (receta algo modificada):
En 50 gr. de aceite, dorar un diente de ajo, una cebolla y 250 gr. de zanahoria rallada (con mi última adquisición: la batidora con accesorio rallador). Salar.
Agregar 50 gr. de harina y tostar. Nuez moscada.
Incorporar 250 ml. de leche hirviendo, poco a poco. Remover hasta que la masa se separa de las paredes de la sartén. Rectificar de sal.
Verter en tupper y dejar enfriar. Cuando la masa esté fría, tapar y meter en nevera. Lo ideal de la noche a la mañana.
Tras el reposo, dar forma a las croquetas. Ahora las hago cuadradas (estilo Echanove). Para ello vuelco la pasta sobre una tabla de cocina y practico cortes en sentido longitudinal y transversal.
Pasar por harina, huevo y pan rallado.
Dejar reposar de nuevo así formadas (de la mañana a la noche sería ideal). Dicen que para que no se abran.
Freír en aceite muy caliente.

0 comentarios:
Publicar un comentario