

Oliva era una excelente cocinera -y persona-. Regentaba una pensión en Navia. Allí la conoció mi marido. Sus rosquillas fritas son las mejores que he probado nunca. Cuando venía a Lugo me las traía y luego, cuando ya le fallaban las fuerzas, me enseñó a hacerlas. También me enseñó a cocinar el jabalí (nuestro amigo Santiago nos regaló un despiece y no sabía ni qué hacer con él). Tengo gran cariño a estas dos recetas. Allá donde estés, te mandamos un fuerte abrazo.
Mi modificación: no domino los puntos del almíbar, así que hago la glasa con azúcar glass al que le añado unas gotas de agua hasta que consigo el punto adecuado.
Pongo la receta de su puño y letra, como ella me la dió. Haciendo clic sobre ella, podemos verla mejor.
He estrenado la vajilla de flor de lis para la foto. El año pasado cuando fuimos a Sevilla a la boda de Miguel, me prendé de la porcelana de la Cartuja y no paré hasta tener la vajilla; como además tengo una época de exaltación de mis orígenes franceses, escogí el motivo de la flor de lis (la palabra lis es un galicismo que significa lirio. La flor de lis es una representación de la flor de lirio . En la heráldica francesa es un mueble muy difundido)

El almíbar sería a unos 105 grados centígrados, hebra fina. Me encanta tu blog
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