
Debiera llamarles “los macarons que no pude comprar en Gare de L'Est de París y la rabieta que me llevé”. Pero ahora sé hacerlos, así que el paisano puede cerrar el establecimiento cinco minutos antes de la hora que a mí me da igual: los sé hacer de colores y de sabores...
De la pastelería tradicional francesa. Datan del s. XVIII y son unos pequeños pastelitos de diversos sabores y variado colorido, hechos a base de almendra, azúcar glass y clara de huevo y compuestos actualmente de dos partes, a modo de galletitas, y unidas por una ganaché.
Esta receta es del libro de la Th francesa, aunque cambié el té por café. Fáciles, rápidos y muy “delicatessen”. En el blog Americanadas los vi de chocolate y si añadimos colorante a las claras, los tendremos tan llamativos como los que se suelen ver en libros o revistas (rosa, amarillo, ...). También podemos aromatizarlos con ralladura de limón o naranja...
Tener preparado:
60 gr. de almendras molidas finamente y mezcladas con 125 gr. de azúcar glass.
1 cucharadita rasa de café cargado.
Montar 2 claras a punto de nieve (Th: Mariposa y 2 mn. V3). En el último momento añadir una pizca de azúcar y 1 cucharadita de extracto de vainilla. Pasar a un bol.
Incorporar suavemente, con una cuchara de madera, la mezcla de almendras y glass, junto con el café, a las claras montadas. Cuando veamos todo bien integrado y la mezcla esté brillante, introducir en una manga pastelera y hacer pequeños montoncitos sobre el papel de cocina que tendremos en la bandeja del horno. Salen unas dos docenas de pastas.
15 mn. a 180º.
Presentación: Se emparejan de dos en dos, usando algún tipo de crema para “pegarlos”, por ejemplo un hilo de merengue, o una ganaché o crema de almendras...

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